lunes, 16 de diciembre de 2013
Cuando careces de amor
Es lunes y me da risa...
Esa estrategia tuya para llamar mi atención es exorbitante, solo me dices "voy a la ventana" después de cada discusión. Como siempre yo quedo esperando a que regreses triunfal al sillón para gritonearme y sentir la brisa de tu saliva insultando mi limpieza facial. Es la quinta vez que peleamos en el día, te enojaste porque te dije que comieras en silencio.
¿Cómo te digo que de un tiempo para acá haz cambiado? No es mi culpa que quiera pelear como cavernícola cada que no te cepillas el cabello o que no recoges tu ropa interior. No hablemos de cuando te la pasas horas metida en tu móvil, hablando con no sé quién.
Si. Has cambiado. Quizá ya no me quieres y decides ir a contemplar otras cosas mirando por la ventana para evitarte el mal rato de confesarlo de una buena vez. Si linda, a veces nos complicamos mucho la vida porque simplemente no sabemos hablar.
A pesar de eso tu cabello ondulado me sigue pareciendo fresas de invierno. Debo decir que luces bien de espaldas, tus nalgas son firmes y soy fan de tus piernas, no tanto como de tus ojos de luneta. Pero, nunca he confiado en la gente que, como tú, decide ahogar sus problemas de relaciones personales en un paisaje de otoño.
¿Te he dicho que la forma en que mascas palomitas y zanahorias es el ruido que mas detesto? Claro, por eso peleamos hoy.
No te voy a pedir perdón esta vez, es lunes y como dije al principio: me da risa, mis carcajadas hoy son como borbollones.
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